Nº 020 Edición
·02· Branding
Pentagram no dibujó las letras del festival de cine de Londres. Recortó formas, les tiró luz de color encima y las filmó.
Marina Willer y Pentagram resuelven la identidad de los 70 años del BFI London Film Festival con recortes, luz proyectada y rodaje físico en vez de vectores.
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Lo nuevo
Las letras del key art del BFI London Film Festival no existen como archivo vectorial. Se hicieron con recortes físicos de las formas, atravesados por haces de luz de color proyectados sobre un fondo negro —un guiño literal a la pantalla de cine— y después filmados y fotografiados, según It’s Nice That, que fue la primera en explicar el mecanismo con precisión. La identidad y el diseño de campaña de la edición 70 del festival son de Marina Willer y su equipo en Pentagram, según la cuenta oficial del estudio.
Creative Bloq añade la parte del movimiento: las letras se colgaron para que se desplazaran solas, se usó cámara en mano y mesa giratoria, y el metraje se editó digitalmente después para darle presencia y control a cada forma. No hay contradicción entre las dos versiones: describen etapas distintas del mismo rodaje, donde la proyección resolvió la forma y el movimiento físico resolvió el motion.

Por qué importa
La pregunta con la que It’s Nice That abre la nota es la que vale: “En una era de dominio del streaming y hábitos de consumo dispersos, ¿cómo se le rinde homenaje al oficio lento del cine?” La respuesta de Willer es tautológica en el mejor sentido: haciéndolo con el aparato del cine. Luz, recortes, pantalla negra, cámara. El sistema no habla de craft: es craft, y esa es exactamente la propiedad que lo distingue en un año donde cualquiera puede pedirle a un modelo “identidad de festival de cine, luz de color, cinematográfico” y obtener algo parecido en quince segundos.
Parecido, pero no igual, y ahí está el argumento comercial que muchos estudios están buscando cómo formular. Lo que separa a esta pieza de su versión generada no es el resultado visual sino su procedencia: el metraje existe porque alguien montó un set, colgó formas de un hilo y lo filmó. Eso produce un activo que se puede volver a usar, extender y auditar, y produce además una historia que la prensa de diseño puede contar, porque la nota de It’s Nice That es sobre el método, no sobre el logo. Conviene leerlo junto a la BAFTA de Kiln, que resolvió el mismo problema por el camino opuesto, naciendo en digital y pensando en movimiento desde el primer frame. Dos instituciones del cine británico, dos rutas legítimas, y la diferencia se decide en qué activo quieren tener después.
Una salvedad de reporteo: a la fecha no hay declaración citable de Marina Willer sobre el proyecto. Pentagram no publicó ficha del trabajo —la URL del caso todavía devuelve 404— y las dos notas disponibles describen el método sin citar a la autora. Tampoco hay créditos completos de fotografía, dirección o composición musical, aunque el compositor que hizo la música de la campaña ya la reivindicó públicamente en sus redes. Es un caso donde el proceso está mejor documentado que el equipo que lo ejecutó, lo cual es una ironía menor tratándose de una pieza sobre el oficio.
Movimientos
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Si tienen una identidad en movimiento este trimestre, presupuesten medio día de rodaje antes de abrir After Effects. El diferencial de la pieza del BFI es que el metraje original no existía antes del rodaje. Medio día con luces, recortes y una mesa giratoria produce material propio que ningún modelo puede replicar, y que además sirve de archivo para el resto del año.
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Cuando el cliente pida "que se sienta artesanal", coticen las dos cosas por separado. Hacerlo artesanal de verdad y simularlo en posproducción tienen costos distintos y resultados distintos. El BFI pagó lo primero y editó digitalmente después; presentar ambas opciones con su precio obliga a que la decisión sea explícita en vez de quedar escondida en el presupuesto.
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Documenten el proceso mientras ocurre, no cuando termine. La cobertura de este proyecto existe porque hay registro del método. Designar a alguien del equipo para fotografiar el set cuesta cero y es la diferencia entre una nota sobre cómo se hizo y un post más de "mirá nuestro logo nuevo".
Qué seguir mirando
Una identidad rodada en físico tiene un techo que una hecha en vectores no tiene: el material es el que se filmó. Lo que hay que observar es si el sistema aguanta doce meses de aplicaciones o si el rodaje solo alcanzó para el key art y el resto se resuelve digitalmente.
- ¿Publica Pentagram la ficha del proyecto con créditos completos, y aparece una declaración de Willer?
- ¿El sistema se extiende a sedes, señalética y programa impreso con material del mismo rodaje?
- ¿Hay más instituciones culturales volviendo a rodar en físico, o este queda como caso aislado?
- ¿Se nota en la conversación de la edición 70, o el craft se queda circulando entre diseñadores?