Nº 004 Edición

·03· Tecnología creativa

El Ferrari Luce partió en dos al mundo del diseño: el exterior es "no es un Ferrari", el interior es lo mejor de Ive

El primer Ferrari eléctrico, diseñado por LoveFrom, desató una de las polémicas de diseño del año: la acción cayó 8,4%, lo compararon con una aspiradora y un ex presidente habló de "destruir un mito". Y a la vez, su interior es de los más elogiados.

· Redacción EC
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Pocas veces un diseño parte a una industria por la mitad el mismo día que se revela. El Ferrari Luce lo logró: en cuestión de horas pasó de “lo más inteligente que hizo Ferrari” a “esto no es un Ferrari”, y la acción de la marca cerró 8,4% abajo.

El 25 de mayo, contra el telón del Vela di Calatrava en Roma, Ferrari presentó Luce, su primer auto 100% eléctrico y el primero diseñado fuera de su estudio in-house: lo firmó LoveFrom, el colectivo de Jony Ive y Marc Newson. Un sedán de cuatro puertas y cinco plazas que rompe con la silueta baja y dramática que el mundo asocia a la marca. La reacción fue inmediata y feroz — y, curiosamente, dividida según de qué parte del auto estés hablando.

Por qué importa

Acá está la lección, y no es sobre autos. La controversia del Luce es en realidad una pregunta sobre dónde vive la identidad de una marca: en la silueta o en la interacción. Y el Luce respondió las dos cosas a la vez, partiendo a sus críticos en dos bandos.

Por fuera, lo destrozaron. Luca di Montezemolo, ex presidente de Ferrari, dijo que el sedán de cinco plazas “arriesga la destrucción de un mito”. El ministro de transporte italiano se quejó de que “parece cualquier cosa menos un auto del cavallino”. Las redes se llenaron de memes comparándolo con una aspiradora inalámbrica, el Magic Mouse de Apple y hasta un Nissan Leaf — un auto que cuesta una fracción de los €550.000 del Luce. El reclamo de fondo: un Ferrari debe gritar, y el Luce susurra.

Por dentro, lo aplaudieron. El interior de Ive —que abandona las grandes touchscreens por botones, diales e interruptores mecánicos en vidrio y aluminio anodizado— fue descrito como de los más frescos vistos fuera de máquinas ultra-raras como el Bugatti Tourbillon de 4 millones. Esa es la grieta editorial que vale la pena mirar: el mismo objeto, repudiado por su forma y celebrado por su interacción. La emoción de la silueta y la inteligencia de la interfaz tiraron para lados opuestos.

Ferrari no se replegó. El CEO Benedetto Vigna negó que el diseño copie a otros eléctricos —“no fue copiado y no tiene nada que ver con otros EV que hayas visto”— y su chief designer Flavio Manzoni insistió en que el Luce no es un experimento lateral sino parte del futuro de la marca. Sus defensores recuerdan que casi toda transición automotriz grande enfrentó rechazo, y que lo que hoy parece controvertido suele volverse norma. La apuesta de Ferrari es exactamente esa: que la identidad va a migrar de la silueta a la experiencia, y que llegó primero. El riesgo —que el 8,4% ya puso número— es que el mercado todavía compre la silueta.

Movimientos

  1. Esta semana, usá el Luce para mapear dónde vive la identidad de tu marca. Separá, como hizo la prensa con el auto, la "silueta" (lo que se reconoce de un vistazo) de la "interacción" (cómo se siente usarla). Preguntá a tu equipo cuál de las dos están cuidando más — y cuál están dispuestos a arriesgar.
  2. Antes de tu próximo rediseño audaz, ponele número al riesgo de identidad. El −8,4% de Ferrari es el recordatorio de que romper con un código reconocible tiene costo medible. No significa no hacerlo; significa entrar con los ojos abiertos y un plan de respuesta, como [se preguntó Creative Bloq](https://www.creativebloq.com/design/branding/why-the-ferrari-luce-is-so-controversial-and-how-the-car-brand-should-respond).
  3. En tu próxima decisión de UI, robá la pregunta de LoveFrom: ¿control o solo pantalla? La parte más elogiada del Luce es la que devolvió lo físico a donde aportaba. Aplicá el mismo filtro: distinguí cuándo una touchscreen resuelve y cuándo solo posterga la decisión de diseño.

Qué seguir mirando

La pregunta que deja el Luce no es si es lindo — es si la controversia se convierte en aceptación, como pasó con casi toda ruptura de diseño que hoy damos por normal, o si esta vez el mercado tiene razón y la marca se adelantó de más.

  • ¿El rechazo al exterior se diluye con el tiempo (como otras transiciones) o el “no es un Ferrari” se vuelve veredicto permanente?
  • ¿El interior táctil de Ive se replica antes en otras marcas premium que el exterior — confirmando que la identidad se mudó a la interacción?
  • ¿Cuánto del −8,4% fue diseño y cuánto contexto de mercado eléctrico? La respuesta cambia cuánto debería pesar la reacción en una decisión de marca.