Nº 014 Edición

·06· Tecnología creativa

Desde 1859 el mueble plano resolvió el flete. Recién ahora resuelve la vuelta.

Un sofá de nitinol que se despliega solo, cedro centenario sin adhesivos, adoquines reciclados: el flat-pack dejó de ser un problema de logística.

· Redacción EC
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Lo nuevo

El mueble plano lleva 167 años resolviendo un solo problema: cómo llega. Desde la silla No. 14 de Thonet, en 1859, el flat-pack optimizó el transporte y después abandonó al usuario en el momento del armado — y, sobre todo, en el de volver atrás. Casi ningún mueble desarmable regresa a su forma compacta una vez montado.

El diseñador industrial Jisu Yoon, con base en Seúl, atacó exactamente ese punto. Su Re-flat pack sofa reemplaza la espuma por nitinol, la aleación de níquel y titanio que se usa en stents médicos y mecanismos aeroespaciales, de modo que el mismo material haga de estructura y de acolchado. El resultado pasa de una columna de Ø250 mm por 1.430 mm de alto a un asiento de Ø700 × 600 mm en un solo movimiento, pesa 7 kg y vuelve a comprimirse con el proceso inverso (designboom). Detrás hay 1,7 años de investigación y prototipado, con fibra de vidrio, alambre de acero, cuerda de nylon, polipropileno y varillas de carbono descartados por el camino.

Por qué importa

Una pieza sola es una curiosidad; tres en el mismo mes son un desplazamiento. En julio designboom publicó FLAT/FORM, la colección de Satoshi Itasaka (h220430) hecha con chapa de 15 mm de cedro de Miyazaki de más de cien años, armada solo con bulones y tuercas, reparable pieza por pieza y capaz de volver a plano; el proyecto responde a un problema de la industria forestal japonesa —demanda interna en caída, restricciones internacionales al transporte de troncos en bruto— que la chapa procesada sí puede sortear. Y el 4 de agosto apareció Re:Stockholm, de Nicholas Niemen con la Ciudad de Estocolmo: adoquines y pozos de hormigón retirados de la vía pública convertidos en mobiliario urbano en Hornstulls Strand, donde el inventario municipal de material recuperado define la forma de cada pieza.

Los tres mueven el problema del mismo lugar. Meter el mueble en una caja más chica ya está resuelto —eso lo hizo IKEA con Kompishäng para quienes alquilan—. Lo que estos proyectos persiguen es que el material haga el trabajo que antes hacían el herraje y el manual. El precedente más claro es de 2023: Couch in an Envelope, el proyecto de SPACE10 con el estudio suizo Panter&Tourron, un sofá de 10 kg con marco de aluminio, telas de celulosa y espuma de micelio, 100% reciclable. Lo que cambió en 2026 es cuál es el objetivo declarado: antes el peso y la reciclabilidad, ahora la reversibilidad.

El sofá Re-flat pack desplegado: una estructura tejida con hilos rojos y azules sobre uniones impresas en 3D que forma un asiento redondeado, junto a una persona de pie.

El Re-flat pack desplegado: hilos de nitinol forrados en cordón textil, tejidos a mano sobre uniones de PLA impresas en 3D, sin una gota de pegamento. Imagen: Jisu Yoon · vía designboom.

Dos aclaraciones de método. La primera: Yoon no ha dado declaraciones publicadas sobre el proyecto en ningún medio, así que todas las cifras de arriba provienen de la ficha técnica difundida por designboom, y no hay quotes del autor en este post porque no existen. La segunda: la pieza no se lanzó esta semana — se expuso en abril, en la muestra No Space for Waste de ISOLA durante la Milan Design Week, según el propio diseñador; lo que llegó ahora es la cobertura. Vale como recordatorio de dónde aparecen estas piezas primero: ISOLA cumplió diez ediciones en 2026, y sigue siendo la plataforma donde el diseño emergente se ve un año antes que en los medios grandes — el mismo circuito por el que el mueble argentino entró al Fuorisalone.

Conviene además escuchar la objeción. Kim Colin y Sam Hecht, de Industrial Facility, vienen argumentando que la circularidad no debería ser el mensaje sino una consecuencia: su Bow Chair para Takt es autoarmable y reparable, y la mayoría de la gente ni se entera. “La circularidad es inherente a cómo pensamos el proyecto, pero no es el mensaje”, dice Colin. “El mensaje es: soy una gran silla. Soy cómoda. Podés vivir conmigo mucho tiempo.” Un sofá de nitinol de 7 kg es un logro de ingeniería; que aguante mil ciclos de plegado y cueste lo que cuesta un sofá es otra cosa, y ese dato todavía no está publicado.

Movimientos

  1. Esta semana, preguntá si tu objeto puede volver al estado en que llegó. Es la pregunta que separa a estos tres proyectos del flat-pack clásico. Si la respuesta es no, tu mueble resolvió el flete de ida y le pasó el problema del regreso al usuario.
  2. Antes del próximo prototipo, escribí la lista de materiales descartados. Yoon documentó cinco antes de llegar al nitinol. Esa lista es lo que convierte una elección estética en una decisión de ingeniería defendible frente a un cliente o un comité de compras.
  3. En el siguiente proyecto institucional, pedí el inventario de material retirado antes de especificar material nuevo. Re:Stockholm empezó por el stock que la ciudad ya tenía, no por un catálogo. Ese inventario casi siempre existe en municipios, universidades y grandes empresas — y casi nunca te lo ofrecen si no lo pedís.

Qué seguir mirando

Entre el prototipo premiado y el producto de catálogo hay una distancia que estos proyectos todavía no recorrieron:

  • ¿El nitinol sale del prototipo? Es caro y tiene fatiga acotada: ¿aparece un fabricante que lo lleve a serie, o queda como pieza de investigación?
  • ¿Cuántos ciclos de plegado aguanta realmente el Re-flat pack? El dato no está publicado y es el que decide si esto es producto o demostración.
  • ¿Alguna marca de volumen —IKEA, Hem, Takt— adopta la reversibilidad total como especificación de catálogo y no como proyecto de laboratorio?
  • ¿Las ciudades empiezan a publicar su inventario de material recuperado como insumo abierto para diseñadores, siguiendo el modelo de Estocolmo?