Nº 018 Edición
·01· Evidencia
Duplicó las exportaciones creativas de Chile y acaba de entregar su balance final
Chilecreativo cerró diez años con las exportaciones de servicios creativos duplicadas y el aporte al PIB en 2,2%. Los números están; la continuidad no.
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Hay una cifra que cualquier gremio creativo de la región debería tener impresa: US$45 millones a US$98 millones. Eso es lo que hicieron las exportaciones de servicios creativos chilenos en diez años. En el mismo periodo, el sector pasó de 34.754 a 55.837 empresas y su aporte al producto interno bruto subió de 1,6% a 2,2%.
Los números son el balance de cierre de Chilecreativo, el Programa Nacional Transforma de Economía Creativa de Corfo, que acaba de completar su ciclo de diez años. No es una encuesta de percepción ni un informe de consultora vendiendo una tesis: es un programa público entregando la cuenta de lo que hizo, con la serie completa a la vista.
Lo que rara vez se ve en la región es esa serie. Casi todos los diagnósticos de industria creativa latinoamericana miden un año y lo comparan con nada.
Por qué importa
La estructura del programa explica los números mejor que los números. Chilecreativo no repartió subsidios a proyectos: construyó tres capas que se sostienen entre sí, y ahí está el manual que se puede copiar.
Primero, financiamiento especializado: el programa IFI Audiovisual y el fondo privado Screen Capital, es decir, instrumentos diseñados para un activo intangible en vez de pedirle a un banco que evalúe una película como si fuera una máquina. Segundo, descentralización con nombre y presupuesto: la Red Nacional de Territorios Creativos llegó a 16 territorios, y el dato que la valida es que en 2024 se vendieron nueve millones de entradas para espectáculos en vivo, 49% de ellas en regiones. Tercero, inteligencia de mercado como bien público: más de veinte estudios y mapeos, el Observatorio Digital de la Música Chilena, y un mapeo que identificó 1.960 expresiones culturales y patrimoniales con potencial turístico.
Esa tercera capa es la que casi nunca se financia y la que más te sirve si tenés un estudio: nadie exporta servicios creativos sin datos públicos que le digan a un comprador extranjero que el sector existe y tiene tamaño. Es exactamente el vacío que señalamos en el diagnóstico de UNESCO y SICA sobre IA en Centroamérica: sin línea de base, no hay política, y sin política no hay comprador.
La pregunta incómoda queda planteada por el propio verbo del anuncio. El programa cierra. Y quien cierra con buenos números no siempre deja algo que continúe. Marlene Torrealba, de la asociación gremial AGEPEC, apunta justo ahí cuando destaca que la forma de trabajo “ha logrado trascender los ciclos políticos”. Es un elogio y también un pedido: la red de colaboración sobrevive si alguien la sostiene.
Un matiz que conviene decir en voz alta antes de usar estas cifras en una presentación: el balance es del propio programa, y ningún programa audita su propio impacto en contra. Que el sector haya crecido durante la década no prueba que haya crecido por el programa. Lo que sí prueba —y ya es mucho— es que existe la medición: alguien definió una línea de base en 2016 y volvió a medir en 2026. Esa disciplina es el activo exportable.
Movimientos
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Usen la serie chilena como comparable en su próxima propuesta pública. Si están negociando con un ministerio, una agencia de promoción o una cámara, llevar "US$45M a US$98M en diez años, con línea de base publicada" cambia la conversación de vocación a inversión. El dato es citable y verificable.
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Pregunten, esta semana, cuál es la línea de base de su país. Antes de pedir un fondo, averigüen si existe un mapeo del sector con año cero. Si no existe, ese es el primer pedido, no el segundo: sin él, cualquier resultado que logren será impresentable dentro de cinco años.
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Copien la capa que nadie copia: el bien público de datos. Observatorios, mapeos y estudios abiertos son lo que vuelve exportable a un sector. Propongan uno con nombre y responsable en su gremio antes de que se cierre el presupuesto del próximo año.
Qué seguir mirando
Un programa que cierra bien deja dos cosas: números y una pregunta sobre quién los hereda.
- ¿Anuncia Corfo un instrumento sucesor, o la política de economía creativa chilena vuelve a fragmentarse en fondos sueltos?
- ¿Sobreviven el Observatorio Digital de la Música Chilena y el CRTIC al cierre del programa que los creó?
- Con el aporte al PIB en 2,2%, ¿aparece por fin una estadística oficial separada para diseño, o sigue diluido dentro de “industrias creativas”?
- ¿Publica algún otro país de la región una serie de diez años comparable, o Chile queda como el único caso citable de LatAm?