Nº 018 Edición

·04· Tipografía

Renner descartó sus letras más raras para que Futura se vendiera. Bieder fue a buscarlas.

René Bieder lanzó Neurath X, 36 estilos que retoman los alternos que Paul Renner descartó en Futura. Geometría extrema diseñada para la era de la IA.

· Redacción EC
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Lo nuevo

En los años veinte, Paul Renner dibujó para Futura un juego de caracteres alternos tan radicales que nunca llegaron al catálogo. Círculos puros, formas sin concesiones, letras que casi no se leían como letras. Quedaron afuera para que la tipografía fuera aceptada. Cien años después, un diseñador de Berlín volvió a esa carpeta.

“Revelan una dirección todavía más experimental, una que finalmente fue rechazada en favor de una aceptación más amplia”, dice René Bieder sobre los alternos de Renner. “Quería revisitar ese camino no tomado y explorar cómo esas ideas podrían funcionar hoy.” El resultado es Neurath X, publicado a comienzos de septiembre y presentado en detalle por The Brand Identity el día 2: dos familias —una proporcional y una monoespaciada—, nueve pesos con itálicas correspondientes en cada una, 36 estilos en total y soporte para más de 200 lenguas de base latina. La X significa extreme.

El nombre viene de Otto Neurath, el filósofo austríaco que codesarrolló ISOTYPE y demostró que se podía comunicar información compleja con formas visuales reducidas al hueso. Fue contemporáneo de Renner: uno buscó la claridad en los pictogramas, el otro en el alfabeto.

Espécimen de Neurath X sobre fondo negro con grano: tres líneas de mayúsculas geométricas en blanco que dicen Material Studies, Series 01, Basalt Chrome Composite Matter y Research Archive No. 001, con un círculo, un triángulo y un cuadrado en la esquina superior izquierda.

Espécimen de la campaña de lanzamiento: geometría reducida al círculo, el triángulo y el cuadrado, y terminaciones que cortan en seco. Imagen: Studio René Bieder.

Por qué importa

La frase que le pusieron al lanzamiento —“una tipografía geométrica hecha para la era de la IA”— se lee como oportunismo hasta que Bieder aclara qué quiso decir, y la aclaración es la parte interesante: “No me refiero a cómo se hizo, sino al mundo para el que fue diseñada.”

Es una postura editorial disfrazada de nota de lanzamiento. Casi todo el discurso tipográfico de este año se ordena alrededor de la IA como amenaza o como herramienta: fuentes que envenenan a los scrapers, fuentes que se diseñan explícitamente contra el default del modelo. Bieder no hace ninguna de las dos. Dibuja para un contexto, no contra una tecnología. Y el contexto que describe (precisión, futurismo contenido, formas que se leen como contemporáneas sin gritar) es una lectura de época, que es exactamente lo que un diseñador de tipos hace cuando trabaja bien.

Lo que hace útil el proyecto es dónde puso el límite. Bieder mira tres antecedentes que llevaron la geometría al extremo: los alternos rechazados de Renner, el alfabeto Universal de Herbert Bayer, que eliminó las mayúsculas, y la ITC Ronda de Herb Lubalin, que trató la construcción geométrica como juego expresivo. De los tres tomó la ambición. De ninguno tomó la consecuencia: “Donde me separé deliberadamente de los tres fue en la legibilidad.” Ahí está el oficio. Radicalizar formas es fácil; radicalizarlas y que sigan funcionando a cuerpo de texto es lo que separa un experimento de una herramienta.

Hay un detalle de la mono que vale para cualquiera que esté armando un sistema: Bieder subió mucho la altura de x y eligió un ancho de caja deliberadamente generoso. La decisión suena técnica y es estratégica. En un ancho fijo, la geometría se rompe o se aplasta; darle aire fue la condición para que las formas radicales sobrevivieran al monoespaciado. Cuando un sistema de marca falla en la mono, casi siempre es por eso, y casi nunca se diagnostica ahí. Es la misma clase de decisión de escala que hacía interesante a Gotham cuando se volvió variable con 54 estilos: el logro está en la coherencia entre extremos, y el catálogo solo la hace visible.

El lanzamiento, además, se pensó como pieza completa: animaciones 3D con el artista Julian Braun construidas desde el mismo vocabulario geométrico —superficies de cromo reflectante contra piedra en bruto— y una partitura original de Laura Bergander. La campaña argumenta la tipografía en vez de ilustrarla.

Movimientos

  1. Prueben sus alternos donde duelen, no en el espécimen. Si están evaluando Neurath X o cualquier geométrica extrema, compongan un párrafo de 300 palabras a 14px y un titular a 120px con el mismo set de alternos activado. Los caracteres radicales que funcionan en display suelen arruinar el bloque de texto.
  2. Auditen el ancho de caja de su mono antes del próximo sprint. Si su sistema tiene una monoespaciada para código o datos y se ve apretada, el problema probablemente no sea el peso: es el set width. Comparen la altura de x y el ancho contra la proporcional del sistema.
  3. Escriban qué época están dibujando, no contra qué. Si su próxima identidad se justifica como respuesta a la IA, cambien el argumento: describan el mundo para el que está hecha. Es la diferencia entre un manifiesto que caduca en un año y un sistema que aguanta cinco.

Qué seguir mirando

Neurath X llega en un momento en que “geométrica” era casi sinónimo de default corporativo. Vale ver si la radicalidad encuentra clientes.

  • ¿Adopta alguna marca grande los alternos extremos, o se quedan en el espécimen y se usa solo el set por defecto?
  • ¿Aparecen más revivals de caminos descartados —alternos rechazados, alfabetos incompletos— ahora que el archivo histórico es la fuente que ningún modelo tiene bien indexada?
  • Si la fórmula “diseñada para la era de la IA” funciona comercialmente, ¿cuántos lanzamientos la copian este semestre sin la tesis de Bieder detrás?
  • ¿Cuánto tarda en verse Neurath X Mono en un producto real, que es donde su ancho de caja generoso se pone a prueba?