Nº 018 Edición

·05· Branding

Le preguntaron por qué no contrató a una ilustradora. La respuesta reescribe el brief.

Jolene Delisle explica por qué The Working Assembly generó las ilustraciones de Untold con IA en vez de encargarlas. No era el costo: era un sistema que sigue.

· Redacción EC
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La pregunta la hizo una diseñadora, no un periodista. Michela Bruno, diseñadora gráfica y artista de motion, le escribió a Creative Boom después de leer la crítica al rebrand de Untold: “Mi respuesta es en realidad una pregunta. No puedo decidirme sin saber esto primero: ¿por qué no le encargaron las pinturas a una ilustradora y decidieron hacerlas con IA?”

Tom May, que había escrito la nota original sin preguntárselo al estudio, admitió el error (“un caso de que las ganas de cumplir con el cierre le ganaron al buen periodismo y al sentido común”) y fue a buscar la respuesta. Jolene Delisle, fundadora de The Working Assembly, se la dio en una nota entera publicada el 2 de septiembre. Y contesta, de paso, la pregunta que dejamos abierta cuando cubrimos el caso la semana pasada: con qué se entrenó el sistema.

Con una pintura. Una sola, hecha por una persona del equipo específicamente para el proyecto. “Empezamos con una referencia visual creada por un humano y después construimos un agente de IA a medida alrededor de un set muy específico de reglas y barreras creativas”, dice Delisle. “No era simplemente pedirle a un generador de imágenes que hiciera pinturas.”

Por qué importa

El argumento de Delisle no es el que esperábamos: el sistema no existe para producir un set de ilustraciones más barato. Existe porque el set tenía que no ser fijo. Untold es una app de diario por voz; las imágenes responden a lo que la persona acaba de decir y cambian a medida que la usa. Una biblioteca cerrada de ilustraciones no hace eso. “No estábamos buscando una manera más barata de producir un set de ilustraciones”, dice.

Medio sector va a copiar la frase que viene sin lo que la sostiene. Delisle encuadra el sistema como una extensión de lo que los manuales de marca siempre intentaron hacer: escribir reglas para que una marca pueda seguir fabricando piezas sin que el diseñador original toque cada archivo. La diferencia es que ahora las reglas se ejecutan solas. Es una definición honesta y también una puerta abierta: cualquier estudio puede decir “manual de marca ejecutable” y estar describiendo, en realidad, un ahorro de honorarios de ilustración.

La distinción que ella marca es verificable y conviene adoptarla como criterio: “no usamos IA simplemente para replicar algo que de otro modo le habríamos encargado a alguien”. Si el output del sistema es una entrega finita, doce ilustraciones para una campaña, se reemplazó a alguien. Si el output es infinito y contextual, se construyó otra cosa. Es la misma línea que trazamos en la nota sobre imperfección deliberada: lo que se juzga es el encargo que se le dio al modelo.

Sistema de ilustración de Untold aplicado en tres carteles de vía pública: escenas pintadas al óleo bajo el wordmark untold.

El sistema en vía pública. Según Delisle, todas estas imágenes descienden de una única pintura humana usada como referencia. Imagen: The Working Assembly / Untold · vía Creative Boom.

Hay un detalle de proceso que desarma el prejuicio más común: la referencia no entró y salió resuelta. “Pasamos mucho tiempo personalizando y refinando los outputs para lograr el look correcto. Cosas como la textura, el tono, la iluminación, la composición y todos los pequeños detalles”, dice Delisle. Eso es dirección de arte, cobrada por hora, sobre un sistema. No es un prompt.

Lo que sigue sin cerrar es la comunicación. El case study del estudio continúa sin nombrar la IA mientras su fundadora la explica en detalle en prensa especializada. Un mismo proyecto con dos versiones públicas no es una omisión: es una decisión sobre a quién se le cuenta qué.

Movimientos

  1. Escriban la prueba del "output finito" antes de su próximo pitch generativo. Una línea en el brief: ¿lo que entrega este sistema es una cantidad contable de piezas, o una respuesta distinta por usuario? Si es lo primero, es producción de ilustración con otro nombre y hay que presupuestarla y acreditarla como tal.
  2. Acrediten a quien hizo la referencia, con nombre, en el case study. Si todo el sistema desciende de una pintura humana, esa persona es autora del sistema. Poner su crédito cuesta una línea y resuelve la mitad de la discusión antes de que empiece.
  3. Alineen esta semana su case study con lo que dicen en prensa. Si un periodista tuvo que llamarlos para entender su proceso, el caso está mal escrito. Sumen el párrafo del sistema —referencia humana, reglas, refinamiento— al sitio, y dejen de depender de que alguien pregunte.

Qué seguir mirando

Delisle contestó bien. La pregunta ahora es cuántos estudios van a usar su vocabulario sin su proceso.

  • ¿Aparece el término “manual de marca ejecutable” en los próximos pitches, aplicado a entregas que son simplemente ilustraciones generadas?
  • Si la referencia humana es el activo que legitima el sistema, ¿empiezan los estudios a acreditarla —y a pagarla— como se paga una ilustración de campaña?
  • ¿Actualiza The Working Assembly su case study, o la versión completa del proyecto vive solo en la prensa?
  • ¿Cuántas redacciones de diseño adoptan el reflejo de Tom May —preguntar antes de opinar— cuando la nota de prensa dice “sistema de IA a medida”?